
Últimamente ando deslizándome tranquilamente por el limbo, tratando de esquivar lo que realmente debo visualizar. No puedo decir que quiero escapar, no puedo aseverar algo que no es.
Escribo y te imagino mirándome con esos ojos chinos-ojones que posees. Escribo e imagino tu risa generada por mi timidez. Escribo y te imagino abrazándome después de aquel acto “sólo nuestro”, regalando con cariño un beso que siempre pido con la mirada, al terminar. Escribo y te imagino deseándome a lo lejos, haciéndome señas para poder percatarme que estás allí. Escribo y te siento, más y más.
¿Qué maravilloso no?, esa gracia, esa dicha que no todos gozan y no hablo precisamente de amor. Qué cojonudo. No creo en el amor. Muchas veces me he puesto a pensar si es que el amor es quien no se lleva bien conmigo o soy yo la que en mi plan pleitista le busca contienda cada que se cruza en mi camino. Ando optando por lo segundo, definitivamente. No es amor.
Es eso, ¿qué es?, eso. Eso que no puede ser definido. Eso que te hace andar en zigzag sin importarte que pueda pasar. Eso que te hace arriesgar, que te hace perder, que te hace ganar. Eso que te eleva al infinito, ese placer, eso es.
No es amor, queridos, no lo es. Algo que siempre diré y que muchos se cansan de escuchar y otros optan por no creer. Yo pienso perderme en los tentáculos del placer y de las ganas, pero jamás pienso volver a perderme en aquellos tentáculos de concepto universal relativo a la afinidad entre seres.
Si hay algo que aprendí es que mi voz siempre debe ser mi voz.
M.






No hay comentarios:
Publicar un comentario
Una bala más.