" You may not be her first, her last, or her only. she loved before she may love again. But if she loves you now, what else matters? She's not perfect - you aren't either, and the two of you may never be perfect together but if she can make you laugh, cause you to think twice, and admit to being human and making mistakes, hold onto her and give her the most you can. She may not be thinking about you every second of the day, but she will give you a part of her that she knows you can break - her heart. So don't hurt her, don't change her, don't analyze and don't expect more than she can give. Smile when she makes you happy, let her know when she makes you mad, and miss her when she's not there. "

domingo, 4 de abril de 2010

Unpretty.

Siempre me han dicho que no escriba cada vez que ando desazonada. Siempre he creído lo contrario, el profundizar aquellos impulsos me activa, me apresura, me acelera.

A veces pienso que pienso mucho acerca de las cosas, cosas que me ocurren. Doy demasiado para lo poco que recibo, – la teoría del “dar sin esperar nada a cambio” es nula para mis sentidos – trato de ampararme y protegerme bajo las sábanas de mi soledad, esperando y esperando, algo que nunca vendrá, aceptándome tan ridícula, tan poca cosa, tan in-sig-ni-fi-can-te.

Canto y bailo delante de ti, con la única intención de que me mires. Con la única intención de sentir tu presencia sobre mí, pero no la siento nunca y me apena tanto tratar de ser todo aquello que esperas que alguien sea, tratar de hasta renunciar al recelo y la duda para lograr generarte una sonrisa en el rostro. Abandono tanto y me sorprendo de esa capacidad de poder dejar de ser yo, para ser tú.

Las saladas comienzan a salir como si al escribir imaginara que te dedico cual poesía todo aquello que te quiero decir con la suavidad que mi voz no posee, como si estuviésemos frente a frente, como si me escucharas en verdad.

¿Qué me queda?, seguir sentada escribiendo -viendo al cielo- aquello que la ineptitud me prohíbe decirte. Que te quiero de una manera única y que nadie ya me puede sacar de esta apatía de rumiante triste en que ando sumida desde siempre.

Aquella sonrisa de oreja a oreja, ya sabes lo que quiere decir. Estoy triste y no lo estoy.

M.