Quizás el haber escuchado un “sí” hubiese sido motivo de eliminar la opción de escribirte y hacerte entender que lo que tienes al frente no es lo que ves.Me quedaría siempre ahí a tu costado, escuchándote, tratando de entender cada palabra que sale de tus hermosos labios. Me quedaría ahí, quietecita, ordenando mis ideas para tratar de darte una observación, un consejo acertado. No me cansaría nunca de escucharte hablar y de aquel lenguaje no verbal que me domina por completo.
Tendría todo el sentimiento elevado al infinito para poder expresarte el te quiero sin ningún problema, te abrazaría, te daría besos en la frente y no te dejaría de amar nunca. Mi perfume coquetearía con el tuyo sin cesar.
Fumaríamos juntos echados en el pasto, mirando las estrellas y la luna. Te brindaría la seguridad que nunca pensaste tener de una persona, en cualquier lugar que estés, en cualquiera.
Me quitaría la vestimenta de la vergüenza; para comenzar a dar saltos cantando lo que más te guste, adorándote; y de la timidez para entregarme por completo al clímax del momento.
Sería todo lo que te haga feliz, sería sólo tuya.
Lamentablemente, volteo para un costado y no tengo a nadie. No escucho nada más que mi propia conciencia, no tengo a quien entender, sólo a mí misma. El sentimiento lo tengo elevado al infinito y se expresa únicamente tras estas líneas, no puedo clamar un “te quiero”, tu ausencia me limita. Camino distraída, mirando el cielo, fumando sola y cantando sola. La seguridad que me queda sique allí, guardada bajo siete llaves. Esperando por ti.
Todo aquello lo tengo guardado cual tesoro, para regalártelo el día que te animes a vivir. Una vida contigo, es todo lo que pido.
M.





